UNA PEQUEÑA PRESENTACIÓN
En
ocasiones, por muy bien que esté la realidad, lo cotidiano puede llegar a ser
sofocante. Poder huir de lo que hacemos día tras día y ver algo diferente se
vuelve una necesidad. Ya sea alguien que se pasa horas friendo calamares a
alguien que tiene una vida trepidante, llena de aventuras y que hace que su
compañía de seguros se eche a temblar, todos tenemos la necesidad de escapar un
ratito a otro mundo. Un pequeño solaz donde nos olvidemos de todo y seamos algo más felices.
Aunque sea por dejar de pensar en
ese horrible color con el que pinté el salón, ¿en qué estaría pensando?
Y para añadir algo más al extenso
catálogo de posibilidades de otros lugares fantásticos que visitar, aquí les
presento a Tellus. En algún lugar del multiverso, de todas las posibilidades,
probablemente girando a la derecha del universo dominado por una raza de
chinchillas tecnócratas supremacistas, seguro que estará Tellus. Una dimensión
donde la magia no es algo desconocido, misterioso y con tendencia a entrometerse
en las cosas como si fuese una vieja cotilla de pueblo. Un lugar en que lo
místico es una parte integrante de la naturaleza y ya se ha unido al tren de la
vida común. Donde puedes pedir cita con un mago que te quitará la cara de
adefesio y te convertirá en un adonis. Donde los espejos mágicos ya no lo
tienen solos monarcas bajas de autoestima y ansiosas de aprobación (culpa de
los padres, seguro), sino que muchos lo usan para comunicarse con sus amigos o
intercambiar información. Donde los adivinos intentan ganarse la vida
especulando con maniobras comerciales inesperadas o las ninfas dirigen
protestas en contra de la contaminación de sus lagos y ríos.
Y ya puestos, pues simplemente un
lugar donde siguen estando todas las cosas que merecen ser contadas:
aventura, intriga, misterio y anécdotas vergonzosas con las que chantajear a
los conocidos hasta el fin de los tiempos. Un sitio donde descansar, pasar un
rato tranquilo y donde espero que todo el mundo lo pase bien con las historias
cortas sobre las vivencias de los ciudadanos
de Tellus.
Y ya que sólo texto es un poco aburrido, dentro de mis limitaciones artísticas, al menos las historias estarán ilustradas. Aquí una representación de la encarnación divina de Tellus. Según algunos claro, en otras partes del planeta creen que la divinidad debe tener por lo menos cuatro apéndices o ser de una especie confusa como una cigüeña con cola de cocodrilo y pezuñas de rinoceronte

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